En la robótica el tamaño sí importa, pero no en la forma como se imaginan. Durante varios años las competencias como la World Robot Olympiad han premiado a la innovación médica. Uno de los ganadores en 2025 fue “LUMA”, un auricular con tecnología de IA capaz de hablar por quienes, por alguna razón, han perdido esta habilidad.
Pareciera eficaz esta pequeña asistente, pero la University of Pennsylvania School of Engineering and Applied Science logró crear un robot autónomo más pequeño que un grano de sal, identificado como el más diminuto del mundo. Con un precio de adquisición aproximado de 21 centavos.
Con un tamaño así ¿qué puede hacer esta miniatura? Es capaz de nadar en cualquier líquido, sentir y responder ante estímulos relacionados con la temperatura, y funciona durante varios meses. No necesita ningún tipo de cable, control remoto o sistema operado por humanos para funcionar.
¿Cómo obtiene su energía? Mediante celdas solares las cuales abarcan la mayor parte de la superficie del robot. Lo especial de estas celdas es que además de ser un banco energético, también contiene el software del mini autómata.
Los sensores eléctricos que perciben la temperatura también pueden monitorear la temperatura de las células. Para lograr esto, se programaron diferentes bailes con relación al calor o frío detectado. La inspiración en este tipo de comunicación fueron las abejas, quienes realizan una danza indicando la distancia y dirección donde hay néctar o polen.
Aunque la programación es algo importante durante la creación de robots, uno de los retos a esta escala es el diseño físico del dispositivo. De acuerdo con Marc Miskin, investigador asociado de la Universidad de Pensilvania, “las piernas y brazos muy pequeños se rompen fácilmente”. Ante esta situación, lograron que el robot creara un mini campo electromagnético para impulsarse a través de los líquidos.
Miskin Lab and Blaauw Lab
La pequeña innovación puede parecer un tanto simple, si tomamos en cuenta lo que otros dispositivos hacen. Sin embargo, mientras logramos comprimir más información en superficies reducidas, se pueden diseñar robots similares a este que calculen otro tipo de estímulos (sonidos, sabores, luz) o niveles de sustancias (glucosa, colesterol o toxinas).
Tal vez, en un futuro logremos agrupar todos estos mini autómatas y así crear organismos artificiales autónomos un poco más complejos. Recordando las clases de biología, en el cuerpo un conjunto de células crea tejidos, el conjunto de tejidos hace órganos, el conjunto de órganos genera sistemas, y el conjunto de sistemas conforma un organismo. ¿Cómo se vería este nuevo tipo de “vida”?.
