Una escena eliminada de ‘Coyote vs. Acme’ revela que Bugs Bunny iba a ser solo una voz impostada. El público de prueba lo cambió todo.
Es difícil entender, una vez vista ‘Coyote vs. Acme’, por qué Warner quería deshacerse de ella, totalmente seguros de su fracaso. Sobre todo cuando estuvieron tan seguros del éxito de ‘Space Jam: Nuevas Leyendas’. Da la impresión de que hace falta alguien en la directiva del estudio que entienda quiénes son los Looney Tunes, cuál es su personalidad, qué es lo que hacen y cuáles son sus macarradas habituales. O, al menos, escuchar al público que sí lo entiende.
La escena que pudo ser un desastre
Es el caso de Dave Green, el director de la película, que estaba seguro de un detalle de la misma hasta que el público de prueba le dijo que así no. Si la habéis visto, seguro que os acordáis del momento en el que reciben una llamada de Bugs Bunny a lo Garganta Profunda, tras la que el propio conejo aparece dándoles información valiosa de lo que estaba realmente pasando en la película. Bueno, pues estuvo a punto de no ser así.
Antes de que la película se censurase, Warner hizo varios pases de prueba, y de ellos sacamos más de una filtración de trama completa, en las que se decía que tras la voz de Bugs Bunny por teléfono se encontraba… el doctor Lorre imitándole. Habría tenido mucho más sentido, claro, porque realmente es él quien maneja la información que soluciona el misterio de la película, pero el público se sentía timado porque quería ver al conejo aunque no tuviera lógica interna. Si lo prometes, le sacas.
Bugs Bunny se queda con el papel
Mientras Warner pensaba qué hacer con la película, Green cambió esa parte del argumento en post-producción y le dio al público lo que quería: no un simple cameo de voz del bueno de Bugs, sino un papel secundario con todas las de la ley. Al fin y al cabo, ¿por qué lo sabe todo? Pues porque es Bugs Bunny, el líder de los Looney Tunes. No es sano encontrarle lógica a todo en una película de los dibujos animados más locos de la historia.
La decisión, además, tiene un valor que trasciende la anécdota. En una era en la que los estudios acumulan pruebas de mercado, filtraciones y reescrituras de última hora, ‘Coyote vs. Acme’ demuestra que a veces el público no pide realismo, sino coherencia con el personaje. El doctor Lorre podía explicar el misterio, pero no podía robarle el protagonismo al conejo más famoso de la animación.
Una lección para Warner y para la industria

El caso de ‘Coyote vs. Acme’ también deja en evidencia las tensiones internas de Warner con sus propiedades más queridas. Mientras la compañía dudaba de un proyecto que luego ha sido reivindicado, los espectadores dejaron claro que querían ver a los Looney Tunes siendo ellos mismos: exagerados, impredecibles y, sobre todo, protagonistas.
Que una simple llamada telefónica haya terminado convertida en un papel secundario para Bugs Bunny es una muestra de cómo el público de prueba puede cambiar el destino de una película. Y de cómo, en ocasiones, la lógica interna de una historia importa menos que la promesa emocional que se le hace al espectador.
Al final, ‘Coyote vs. Acme’ no solo ha sobrevivido a las dudas de su estudio: también ha dejado una escena que, con otro personaje, habría sido un desastre. A nadie le apetecía ver a otro en lugar de nuestro héroe conejil.
