Mientras The Girl Who Cried Pearls continúa cosechando éxitos en su gira por festivales, no hay mejor momento para redescubrir una de las obras clásicas de sus codirectores, Chris Lavis y Maciek Szczerbowski: la nominada al Oscar, Madame Tutli-Putli.

Imaginemos a una mujer viajando sola en un tren nocturno. Lo que comienza como un trayecto rutinario pronto se convierte en una aventura metafísica desesperada, a la deriva entre mundos reales e imaginarios. Así es Madame Tutli-Putli, una odisea existencial en stop-motion que fue nominada al Oscar en 2007 y que, casi dos décadas después, sigue tan fresca y cautivadora como el día que deslumbró al público.
El filme no se conformó con la nominación: acumuló más de 45 premios y reconocimientos internacionales. Entre ellos, el Gran Premio Canal+ al Mejor Cortometraje en el Festival de Cannes, una Golden Nica en el Prix Ars Electronica y el Gran Premio del Jurado al Cortometraje de Animación en SXSW.
El origen de una obsesión creativa
Madame Tutli-Putli marcó el inicio de un viaje creativo extraordinario para Lavis y Szczerbowski en la NFB (National Film Board of Canada) , que hasta la fecha ha dado lugar a cinco películas, incluyendo su adaptación de Maurice Sendak, Higglety Pigglety Pop!, y su más reciente trabajo, The Girl Who Cried Pearls.
La película es una auténtica masterclass en artesanía y creatividad. Introdujo una innovación audaz que llamó la atención de la Academia: la integración de ojos de actores reales en los títeres durante la postproducción. Una técnica que elevó el realismo y la expresividad de los personajes a cotas nunca vistas.
Pero la obsesión por el detalle empezó mucho antes. La historia nació de una simple sensación: una mujer que deja algo atrás. Para capturar esa atmósfera, el dúo pasó dos semanas a bordo de un tren al norte del Lago Superior, filmando sus espacios y entrevistando a pasajeros. Y luego, como no podía ser de otra manera, construyeron sets en miniatura y personajes con un detalle minucioso que les llevó dos años completar.
El alma humana detrás de los títeres
Como en toda la obra de Lavis y Szczerbowski, los actores jugaron un papel crucial en dar forma a los movimientos y personalidades de los títeres. En el caso de Madame Tutli-Putli, la inspiración humana, la actriz Laurie Maher, influyó profundamente en la esencia del personaje principal. Esa simbiosis entre la artesanía meticulosa y la experimentación audaz ha definido cada proyecto del aclamado dúo de animación de Montreal, culminando en su inquietante nueva obra, The Girl Who Cried Pearls.
Así que ya sabes: si quieres sumergirte en un universo donde el tren, la noche y la mente se confunden, rescata Madame Tutli-Putli. Una joya que no solo merece ser redescubierta, sino estudiada.
