El cortometraje independiente Axolodyssey, creado por Studio Fresco Animation, está dando mucho de qué hablar en el circuito de la animación. Se trata de una obra dibujada a mano y animada íntegramente en TVPaint, que reúne artistas de distintos países y estudios, desde grandes compañías estadounidenses hasta colectivos más pequeños en Europa y Asia.
Dirigido por Jon Densk, el corto sigue la travesía de Jojo, un joven ajolote que emprende la búsqueda de su familia en un universo fantástico inspirado en los ecosistemas lacustres de México. La historia combina aventura y reflexión ecológica, aludiendo al estatus de especie en peligro de los ajolotes y a la fragilidad de su hábitat natural.
Origen pandémico y evolución colectiva
El proyecto nació durante la pandemia como un experimento personal. Densk recuerda: “No había nada más que hacer… nunca había hecho un filme antes”. Lo que comenzó como simples storyboards evolucionó hacia una producción completa, financiada parcialmente en Kickstarter.
La economía del proyecto fue poco convencional: gran parte del dinero recaudado se destinó a los colaboradores, muchos de los cuales ya trabajaban de manera gratuita por entusiasmo hacia la idea. El resultado es una obra impulsada por la buena voluntad y la pasión compartida.
De corto a universo expandido
Aunque la versión final dura unos 12 minutos, inicialmente el proyecto era mucho más largo. Un consejo de una colega de Pixar llevó a Densk a recortar la historia a la mitad, logrando un producto más compacto y eficaz.
El director considera el corto como un “piloto de prueba” para un relato mayor. Ya se trabaja en una novela gráfica y en una posible versión de largometraje, lo que sugiere que la odisea de Jojo apenas comienza.
Influencias visuales: Disney y Ghibli
La estética de Axolodyssey fusiona tradiciones de animación occidental y oriental. Densk, formado bajo la guía del veterano de Disney Tom Bancroft, buscó combinar esa base con la sensibilidad de Studio Ghibli.
Los personajes se mueven con naturalismo contenido, evitando la exageración típica del “squash-and-stretch” estadounidense. Los escenarios, saturados de color y perspectiva infantil, transmiten la mirada ingenua de un niño sobre el mundo.
El productor Usman Riaz, creador de The Glassworker, encontró en esta propuesta un terreno ideal para aportar su experiencia en proyectos inspirados por Ghibli.
Diseño de personajes y simbolismo

Uno de los rasgos más llamativos es la representación de los humanos: figuras amorfas, casi como manchas de suciedad con ojos amarillos brillantes, reflejando la amenaza que representan para los ajolotes en la vida real.
Entre los personajes destaca Francis, la rana, único con pupilas detalladas. Fue un accidente de diseño que terminó otorgándole mayor protagonismo narrativo.
Un proceso poco ortodoxo
Densk escribió la historia directamente en los storyboards, una decisión que reconoce como error, pues complicó la producción. El desarrollo tomó cerca de cuatro años, con dos dedicados a trabajo en solitario y otros dos a la colaboración con el equipo.
Inspiración personal y ecológica
El descubrimiento de los ajolotes en un video de National Geographic en 2020 fue el detonante. En plena pandemia, aislado de su familia, Densk se identificó con estos animales solitarios y vulnerables. Esa conexión emocional se convirtió en el corazón del proyecto.
Futuro y proyección
Actualmente, Axolodyssey se prepara para su recorrido en festivales de verano y otoño. El estreno público está previsto para Acción de Gracias, aunque dependerá de la recepción en el circuito.
A largo plazo, Densk sueña con llevar la obra a zoológicos en México, para que los niños puedan verla gratuitamente y conectar con la especie en su propio contexto.
