Trabajar desde el ordenador muchas veces implica tener una gran cantidad de ventanas y programas abiertos, lo que favorece un rápido desorden. Para las personas que necesitan acceder a varias aplicaciones y carpetas en simultáneo, un PC con dos o más monitores puede ser la solución. Sin embargo, puede que esto no se adapte a todos los casos de uso. Windows ofrece una herramienta para crear múltiples espacios de trabajo en un mismo equipo sin requerir más de una pantalla física: los escritorios virtuales.
Lo curioso es que mucha gente que usa Windows desde hace años no sabe de la existencia de los escritorios virtuales. Por ello queremos aprovechar esta oportunidad para contarte cómo configurarlos y acceder a ellos para sacarle el máximo partido a una experiencia «multipantalla», pero sin que tengas que montarte un setup con múltiples monitores.
El primer punto a tener en cuenta es que la opción de escritorios virtuales está disponible de forma nativa en Windows, de modo que no requiere la instalación de software de terceros. Además, el proceso de configuración es muy sencillo y la gran mayoría de las funciones se manejan a través de atajos de teclado bastante convenientes.
Cómo crear escritorios virtuales en Windows

Ten en cuenta que una simple combinación de teclas se convertirá en tu principal aliada al trabajar con los escritorios virtuales de Windows. Nos referimos a Win + Tab. Al pulsar dicho atajo, se abre la vista general que muestra todas las ventanas que tienes abiertas en tu escritorio principal. Allí mismo residen los escritorios virtuales, que aparecen en la parte superior o inferior de la pantalla dependiendo de qué versión de Windows estés ejecutando.
Crear un nuevo escritorio virtual es tan sencillo como pulsar sobre el botón «+» que aparece bajo la descripción Nuevo escritorio. Con solo dar clic allí puedes crear cuantos escritorios virtuales de Windows creas necesarios o convenientes.

Una vez que tengas lista la cantidad de escritorios virtuales de Windows que necesites, puedes mover tus aplicaciones, carpetas y demás ventanas a cada uno de los entornos en cuestión. Para ello solo tienes que abrir la vista general con Win + Tab, dar clic derecho sobre la ventana a trasladar y pulsar Mover. En dicho submenú verás los escritorios virtuales disponibles y allí podrás elegir su destino final.

Un punto interesante a tener en cuenta es que puedes configurar que ciertas ventanas se muestren en todos los escritorios virtuales de Windows. Así, por ejemplo, si trabajas desde el navegador web como entorno primario y quieres que esté en todas las pantallas, tienes que dar clic derecho sobre este y elegir entre dos opciones: Mostrar esta ventana en todos los escritorios o Mostrar las ventanas de esta aplicación en todos los escritorios.
Una forma fácil de mantener el orden y el control
Los escritorios virtuales de Windows son una herramienta fácil para evitar el desorden. Un buen truco es dedicar un escritorio a cada tipo de aplicación; por ejemplo, ofimática por un lado, navegación web y correo electrónico por el otro, y también el contenido multimedia por separado. Si escuchas música en Spotify o vídeopodcast desde YouTube, tener el audio de fondo sin que la ventana esté molestando en tu flujo de trabajo es de gran ayuda.
Navegar por los escritorios virtuales de Windows también es extremadamente sencillo y se hace con un atajo de teclado. Solo tienes que pulsar Win + Control + flecha derecha o flecha izquierda para deslizarte por los demás entornos en una fracción de segundo.

Si en algún momento te pierdes y no encuentras algo en los diferentes escritorios, puedes regresar a la vista general (Win + Tab) para ver las ventanas abiertas e invocarlas manualmente. Y si quieres eliminar los escritorios virtuales de Windows, solo tienes que pulsar la X que aparece en cada ventana.
Un punto a tener en cuenta es que los escritorios virtuales de Windows no son permanentes. Esto significa que se pierden cada vez que reinicias o apagas el PC. Pero si acostumbras a suspender el ordenador sin cerrar de forma definitiva las aplicaciones y carpetas que usas a diario, no vas a tener problema. Y en el caso de que sí debas rearmarlos cada día, no es una tarea que consuma una cantidad excesiva de minutos.
