El 15 de mayo de 1891, León XIII marcó un hito con la encíclica Rerum novarum, que inauguró la doctrina social de la Iglesia frente a los abusos de la Revolución industrial. 135 años después, el Papa León XIV retoma ese legado con Magnífica humanitas, centrada en la custodia de la persona humana en tiempos de inteligencia artificial, digitalización y robótica.

El nuevo texto se presenta como una reflexión interdisciplinar que combina antropología, filosofía, ética, teología y ciencias sociales, situando la IA como uno de los desafíos más decisivos de nuestra era.
Reflexión antropológica: la diferencia irreductible
León XIV llama a evitar toda equiparación entre la inteligencia humana y las inteligencias artificiales. Señala que estas últimas carecen de cuerpo, maduración en relaciones humanas, amor, amistad, responsabilidad y conciencia moral. Simulan empatía, pero no poseen horizonte afectivo ni espiritual.
El Papa subraya que los seres humanos somos limitados y vulnerables, y que precisamente en esa fragilidad reside nuestra dignidad. La finitud abre la puerta a la compasión, la generosidad y la fraternidad, valores que ninguna máquina puede replicar.
Crítica al transhumanismo
La encíclica confronta el transhumanismo, que propone un ser humano artificial, individualista y desvinculado de la sociedad y la naturaleza. Frente a ello, León XIV defiende un humanismo ecológico, relacional y solidario, centrado en las víctimas del poder tecnocrático.
Este humanismo implica tocar la “carne” de quienes sufren, escuchar sus historias y darles voz, alejándose del falso humanismo del capitalismo “de rostro humano”.
Dimensión ética: contra el tecnofascismo
El Papa denuncia el poder tecnocrático que margina a los más vulnerables y deshumaniza las relaciones sociales, calificándolo de tecnofascismo. Advierte que la IA no debe ser destruida, sino “desarmada”, es decir, liberada de usos bélicos y propagandísticos.
Afirma con contundencia: “Ningún algoritmo puede hacer que la guerra sea moralmente aceptable”. No existen guerras justas, solo una paz justa, “desarmada y desarmante”.
Una voz moral global
En su encíclica, León XIV confronta directamente a líderes como Trump y Netanyahu, condenando la guerra y posicionándose como una auctoritas moral mundial. Su mensaje se convierte en un llamado a construir paz inseparable de la justicia, siguiendo el salmo 85: “Amor y Verdad se han dado cita, Justicia y Paz se besan”.
Este documento puede marcar el futuro de la humanidad en torno al uso de la inteligencia artificial, situando la dignidad humana como límite infranqueable frente a cualquier sistema de dominación.
