⚛︎Jóvenes científicos cubanos trazan sus retos y forjan alianzas en el corazón de AGROCIENCIAS 2026

En el marco de la cita AGROCIENCIAS 2026,  la Red de Jóvenes Investigadores «Dr. C. José Luis García Cuevas» del MES reunió a los jóvenes investigadores de la isla en un encuentro vibrante y propositivo. El encuentro se convirtió en un dialogo de pensamiento crítico, colaboración e intercambio activo, donde las nuevas generaciones de la ciencia cubana no solo compartieron conocimientos, sino que pusieron sobre la mesa los desafíos estructurales de su quehacer y esbozaron las rutas hacia un futuro más soberano, sostenible y tecnológicamente inclusivo.

El encuentro fue organizado por la red de jóvenes investigadores de la Universidad Agraria de la Habana (UNAH), directamente por el MSc Darian Samá Muñoz, cordinador de la Región Occidental y de la UNAH, de conjunto con la FEU, y contando además con la participación de DrC Yasniel Sanchéz Suárez Coordinador Nacional de la Red.  Los comité científico y organizador del evento AGROCIENCIAS 2026, brindaron su apoyo, concediendo este espacio como antesala del evento, como una posibilidad para que los jóvenes intercambiaran ideas.

El encuentro se desarrolló con el objetivo principal de integrar a los jóvenes de todas las áreas, en un dialogo e intercambio constructivo desde y para la ciencia, para contribuir al desarrollo económico-social del país.

“Semillas de ideasˮ: el árbol de los retos jóvenes

Con la moderación del MSc. Darian Samá, una de las actividades medulares del encuentro fue la dinámica titulada “Semillas de ideasˮ. Rompiendo la dinámica rígida que suelen tener los intercambios científicos, y reafirmando el espíritu joven e innovador de la jornada, los asistentes se agruparon en pequeños equipos para construir, de forma colectiva, un simbólico “árbol de retosˮ de los jóvenes científicos cubanos. El resultado, un diagnóstico certero, honesto y de primera fuente, de los desafíos y oportunidades en el desarrollo científico cubano, desde el lente de la juventud.

Entre las principales problemáticas señaladas por los jóvenes, destacaron:

  1. El enfoque hacia lo local y la sostenibilidad como base de los proyectos: Existe una demanda clara por investigaciones que partan de las necesidades concretas de los territorios, enfocados en el impacto ambiental y social.
  2. La brecha tecnológica, más allá de lo técnico: No solo se trata de carencia de equipos, sino de acceso desigual a plataformas, datos y herramientas digitales para investigar y desarrollar.
  3. El éxodo y la migración de profesionales formados: Un fenómeno que desangra equipos y desalienta la continuidad de líneas enteras de investigación.
  4. Energías renovables y producción de alimentos: La urgencia de vincular la transición energética con la agricultura y la seguridad alimentaria, como eje estratégico.
  5. Limitaciones técnicas y tecnológicas en la formación de estudiantes: Desde laboratorios mal equipados hasta falta de software especializado en las aulas.
  6. Inserción de la iniciativa joven frente a resistencias generacionales: Muchos jóvenes denuncian puertas cerradas a nuevas ideas en sus centros de trabajo, donde persisten estructuras rígidas.
  7. Financiamiento para la investigación y el desarrollo: La falta de fondos base exclusivos para la innovación y de mecanismos ágiles para proyectos innovadores.
  8. Gestión de proyectos: Carencia de formación y apoyo en administración, seguimiento y rendición de cuentas de las investigaciones.
  9. Intercambio y trabajo colaborativo: Se aspira a redes reales y fluidas, que rompan el aislamiento entre instituciones y sectores.
Intercambio de alto nivel: la ciencia como trinchera

El punto culmen del encuentro llegó con la intervención del Ministro de Educación Superior, Dr.C Walter Baluja García. En un diálogo franco y motivador, el titular agradeció el espacio y se refirió al contexto actual de cerco recrudecido contra Cuba. Con énfasis, sentenció:

“No nos van a detener de salir adelante con nuestro trabajoˮ.

Refiriéndose a las dificultades y retos planteados por los jóvenes, el ministro remarcó su sentido transformador. Expresando que los retos y dificultades nos dan oportunidad para hacer ciencia. Son las líneas duras que ya están identificadas y sobre las que todos debemos incidir activamente desde todos los espacios. Una tarea que, aunque tiene a los jóvenes como vanguardia, deja en claro que no se les puede dejar solos, sino por el contrario, poner a su alcance toda la voluntad, apoyo y dedicación necesario por las instituciones y organismos, especialmente la Universidad, como espacio primordial de formación y de hacer ciencia.

El ministro aprovechó para anunciar avances concretos en el ámbito del evento: dos nuevos proyectos sectoriales que ya comienzan a dar resultados, enfocados en transición energética y producción de alimentos en las ciudades. Asimismo, se refirió a la conformación del naciente grupo de desarrollo de inteligencia artificial (IA) en las universidades cubanas.

Su intervención incluyó un mensaje profundo y directo sobre la necesidad de un cambio cultural. Para tener resultados reales y lograr avances:

 ¨no es posible si solo se transforma la tecnología y no se transforma la mente¨.

Instó a “culturizar a la sociedad a todos los nivelesˮ, porque ninguna innovación técnica dará frutos sin una mentalidad científica y abierta en la población y los tomadores de decisiones.

La Red como plataforma de oportunidades y articulación

Más allá del debate, el encuentro se propuso como un espacio concreto para hacer ciencia y forjar oportunidades. Los participantes coincidieron en que la Red se articula como una vía estratégica para que los jóvenes accedan a eventos de primer nivel, establezcan contactos y visibilicen su producción.

Se trazaron estrategias para integrar mejor a los jóvenes que ya forman parte del Ministerio de Educación Superior, así como a los provenientes de otros organismos e instituciones del país. Se presentaron cuatro líneas temáticas sobre las cuales la Red debe aplicar la ciencia con prioridad máxima:

  • Soberanía alimentaria
  • Transición energética
  • Exportación de bienes y servicios, con énfasis en los servicios de alto valor agregado
  • Uso de la inteligencia artificial en todos estos campos

Un logro concreto del encuentro fue la gestación de proyectos de investigación colaborativos, orientados no solo a obtener resultados científicos directos, sino también a fomentar una cultura científica en las comunidades donde se insertan.

Integración, formación y proyección futura

El encuentro evidenció la voluntad de integrar a jóvenes de múltiples sectores —agropecuario, energético, informático, educativo y social— para derribar barreras burocráticas y gestar sinergias. De cara al futuro, se establecieron varios compromisos:

  1. Fortalecimiento de la Red, dotándola de mayor estructura, comunicación y capacidad de convocatoria.
  2. Garantizar el acceso de los jóvenes a programas de maestría y doctorado, con el objetivo de que alcancen grados científicos de forma temprana y que aporten a sus líneas de investigación.
  3. Expansión de la Red desde las localidades, promoviendo la creación de grupos investigativos de base en municipios y comunidades, que tributen a futuros miembros de la Red y aseguren el arraigo territorial de la ciencia.
Un espacio para sembrar, con raíces jóvenes

El encuentro de la Red de Jóvenes Investigadores en AGROCIENCIAS 2026 no fue una reunión más. Fue la demostración de que, pese a las carencias, el bloqueo y la fuga de cerebros, existe una voluntad férrea de construir desde adentro. Los jóvenes científicos cubanos no esperan soluciones mágicas: las co-crean. Con un árbol de retos bajo el brazo y una red en expansión, demuestran que la ciencia joven es, ante todo, una promesa en acto.

Transformar la mente es tan urgente como transformar la tecnología. Y en esa doble transformación, los jóvenes investigadores tienen mucho que decir y mucho que hacer.

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