La Mesa Redonda de este 22 de septiembre del 2026 presentó como tema central: la inteligencia artificial en Cuba, sus retos, sus avances y la estrategia soberana que se construye desde la academia, la industria, el Gobierno y la sociedad.

El programa abrió con la frase que marcó el tono de la tarde: no se trataba de decir que la IA lo resuelve todo ni de sembrar miedo, sino de entenderla, debatir sus desafíos y mostrar cómo en Cuba se innova con creatividad, talento y no pocas dificultades.
La IA no es un robot ni un sueño importado
La viceministra de Comunicaciones, Aylin Febles Estrada, abrió el debate sobre los desafíos que representa la IA para Cuba. Reconoció que puede parecer extraño hablar de inteligencia artificial en un escenario complejo, marcado por problemas con la electricidad y la conectividad. Pero, dijo, es un tema oportuno e impostergable.
“No vinimos a vender un sueño importado. Nosotros tenemos que defender la inteligencia artificial nuestra, la propia”
Recordó que en el peor momento del período especial, Fidel impulsó la biotecnología y el Polo Científico, y eso permitió al país estar de pie 30 años después, incluso tras una pandemia.
“La inteligencia artificial en este momento también puede ser nuestra apuesta por salvar la Revolución, por salvar el socialismo”, afirmó.
La viceministra insistió en que la IA no es una cosa del otro mundo, ni un robot que viene a salvarnos o a destruirnos. Es un cambio tecnológico, una revolución que transforma la manera en que trabajamos, estudiamos, compartimos y producimos. Como la electricidad, el teléfono o internet, no llega de un día para otro: requiere proceso, reglas, adaptación y, sobre todo, no quedarse atrás.
“El que no se suma, se queda”, advirtió.
Explicó que el país aprobó la política de transformación digital y, de inmediato, la estrategia de desarrollo y uso de la inteligencia artificial. Esa estrategia se construyó también a partir de la evaluación de las recomendaciones éticas de la UNESCO. Cuenta con un Consejo Asesor de Inteligencia Artificial integrado por expertos de todo el país, desde Santiago de Cuba hasta Pinar del Río, provenientes de la academia, la industria, empresas estatales y privadas, y del Gobierno.
Uno de los ejes centrales, dijo, es la ética.
“La inteligencia artificial por sí sola no es ni buena ni mala, como no lo es ninguna tecnología. Se expresa a través de la tecnología el carácter y los valores de quien la usa”.
Por eso la estrategia cubana apuesta por soluciones soberanas, humanistas, colaborativas, accesibles y por el bien común.
La academia: vanguardia y reto de salir a la industria
La Dra. Suilán Estévez Velarde, vicerrectora de transformación digital de la Universidad de La Habana, precisó que la IA no es una cosa, un robot o una aplicación: “es un campo de estudio”. Se ocupa de problemas muy difíciles, que requieren inteligencia para resolverse y que muchas veces implican sacrificar algo, como la correctitud, para ganar en capacidad de respuesta.
Recordó que la IA es tan vieja como la computación misma. Turing se preguntó por la inteligencia de las máquinas y John McCarthy acuñó el término en la conferencia de Dartmouth de 1956. En Cuba, también hay una larga tradición: en 1969 el profesor Luciano García escribió el primer artículo sobre inteligencia artificial, y hoy sigue dando clases de pregrado y de historia de la computación.
La academia cubana es hoy la principal acumuladora de conocimiento en IA. Hay profesionales muy bien formados, asignaturas en casi todos los programas de informática y computación, carreras nuevas como Ciencia de Datos y un perfil de inteligencia artificial en Informática. El reto pendiente es sacar ese conocimiento de la academia y aplicarlo en la industria, la empresa y la administración.
En ese camino mencionó a CecilIA, el proyecto de modelo de lenguaje propio. No se puede entrenar desde cero un modelo generativo porque no existe suficiente español en internet. CecilIA se entrena a partir de un modelo con énfasis en español y luego solo con texto cubano. La idea es capturar nuestra cultura, nuestras formas de hablar, nuestras diferencias entre La Habana y Oriente, nuestros chistes y referencias.
“¿Cómo capturamos nuestra cultura, nuestro conocimiento propio, que es de nosotros y de nadie más?”,
CecilIA es parte de la respuesta. Y para entrenarla mejor, se habilitó una página con un código QR para que la población contribuya con preguntas y respuestas sobre música, televisión, deporte, programas cubanos y cualquier tema.
Educación: usar bien la IA, no ser usados por ella
El debate derivó hacia la educación, uno de los desafíos más sensibles. Suilán Estévez advirtió que la IA puede ser buena o mala según cómo se use y qué materiales se consuman.
“Si no podemos evaluar el resultado de la IA, no la estamos utilizando bien”.
Cuando uno es experto en un área, puede evaluar, discrepar, pedir de nuevo, corregir el tono o completar datos. Cuando se usa desde el desconocimiento, se vuelve peligrosa.
Preocupa la pérdida de habilidades importantes, como la capacidad de decidir o de ser crítico. Por eso hay que formar a profesores, jóvenes y padres.
“No es una herramienta para pensar por nosotros ni para resolver los problemas por nosotros. Es un asistente siempre disponible que nos puede hacer mucho más poderosos si lo utilizamos bien”, afirmó.
De la Universidad a la empresa
El programa incluyó un reportaje desde la Universidad Central “Marta Abreu” de Las Villas, donde se trabaja en IA desde fines de la década del 80. Durante años el énfasis estuvo en la ciencia y la producción teórica. En los últimos tiempos, el enfoque se ha vinculado más a la transformación digital del país, con proyectos en salud, energía y agricultura.
En salud hay trabajos sobre modelación de procesos en unidades de cuidados intensivos, con el hospital Arnaldo Milián, además de aplicaciones en ortopedia, pie diabético y cardiología. La empresa Interface SCSA, adscrita a esa casa de altos estudios, ha capacitado a 82 cursistas en cuatro ediciones, con más de 30 proyectos puestos en práctica en sus organizaciones. La idea es continuar en octubre con nuevas ediciones.
Del laboratorio al Parque Científico
El Dr.C Rafael Luis Torralba Espeleta, presidente del Parque Científico Tecnológico de La Habana, fue directo:
“Adoptar la inteligencia artificial en Cuba no es una opción, es una obligación”.
Recordó que la IA es una tecnología disruptiva que se adopta a una velocidad extraordinaria: lo que a la televisión, la radio o el teléfono le tomó unos 50 años, a la IA le toma meses o días.
El sector empresarial cubano no debe empeñarse en desarrollar un gran modelo de lenguaje, algo muy complejo por las limitaciones de infraestructura y energía. Su camino es apropiarse de la IA como herramienta de trabajo, optimizar la gestión, los ciclos tecnológicos y crear nuevos productos. El Parque ha definido sectores estratégicos para pilotos: biotecnología, salud y tecnologías de la información.
Mencionó la IA agéntica como una vía prometedora, con soluciones que requieren relativamente pocos recursos tecnológicos y pueden funcionar en entornos cerrados. El consorcio de inteligencia artificial de Cuba, creado a propuesta del Parque al Ministerio de Comunicaciones, y la inserción en la AI Alliance Network, que integra a 28 organizaciones de 21 países. El stand de IA en la pasada Feria Internacional de La Habana fue, dijo, la muestra más hermosa de integración.
Formación, alfabetización y pensamiento crítico
El Dr. C Omar Correa Madrugal, presidente de la Unión de Informáticos de Cuba (UIC), explicó que la organización no reúne solo a informáticos, sino también a telecomunicadores y a actores de la transformación digital. Su compromiso pasa por la formación continua, el desarrollo de soluciones con IA, la mirada social desde la tecnología y la alfabetización ética.
La UIC tiene una alianza fuerte con los Joven Club y ha realizado jornadas de transformación digital por todo el país. En 2025, junto a la Universidad de La Habana, recorrieron Guantánamo, Santiago de Cuba, Las Tunas, Sancti Spíritus, Cienfuegos y otras provincias. Cerca de 1000 personas recibieron de primera mano conocimientos sobre IA: desarrolladores, decisores, educadores y público general.
Los laboratorios de innovación de la UIC en cuatro provincias, el mapa de inteligencia artificial para visibilizar emprendimientos ciudadanos y la herramienta Faro, útil para el fact-checking y para enfrentar la infodemia y la intoxicación en redes sociales. Ya no es solo cosa de especialistas: con un agente de IA en un teléfono se puede soñar y crear una aplicación.
“La inteligencia artificial es una oportunidad para resolver problemas del país. Hasta del barrio”,
Prioridades: usar la IA, usarla bien y no renunciar a la soberanía
En las conclusiones, la viceministra resumió las prioridades. Primero, usar la inteligencia artificial:
“El error estaría en no usarlo. Hay que usarlo y hay que usarla bien”.
“Sin datos no hay inteligencia artificial”.
- La soberanía: no solo como escudo, sino como impulso para la innovación. La plataforma Cubadigital.ai, lanzada en la Feria Internacional de La Habana, para acceder a soluciones nacionales y consumir productos cubanos.
- El reconocimiento internacional de Cuba: la UNESCO invitó al país a cumbres mundiales y regionales sobre uso ético de la IA, y Cuba se incorporó a la iniciativa china de cooperación global en inteligencia artificial.
“No solo consumir, sino aportar y desarrollar”
La viceministra recordó que este año se graduaron los primeros estudiantes del perfil de inteligencia artificial de la carrera de Informática y los primeros de Ciencia de Datos. Hay aplicaciones cubanas, talento formado y talento en formación. Pero queda mucho por hacer: formar jóvenes, trabajar desde las escuelas, extender la cultura digital y usar la IA de forma adecuada.
“La inteligencia artificial en Cuba no es una foto, no es un cartel, no es un eslogan. Es mucho trabajo, mucho trabajo de profesionales en todos los lugares del país que, sin electricidad, sin la conectividad, han logrado esos resultados”
“Un país con una inteligencia natural clara tiene que abocarse también a la inteligencia artificial. Ese es el desafío que tiene Cuba por delante”
