📺 Shōgun: El arte de la guerra en el Japón feudal

Hiroyuki Sanada interpreta de forma brillante al daimyō Yoshii Toranaga.

Corría el año 1975 cuando llegó al mercado la novela histórica Shōgun. De la autoría del escritor y guionista James Clavell, este bestseller con 15 millones de ejemplares vendidos (solo hasta 1990), supuso el gatillo detonador para que en el mundo occidental se despertara el interés por la cultura japonesa; si bien el audiovisual mostró interés por la misma desde décadas previas, a través de películas principalmente norteamericanas y francesas.

La acción del texto tiene lugar en el Japón feudal de 1600, algunos meses antes de la batalla de Sekigahara, enfrentamiento decisivo en la historia nipona. Cuenta el ascenso a shōgun (un líder militar designado por el emperador, quien en la práctica gobernaba el país) del daimyō (señor feudal) Toranaga, desde la perspectiva del marinero inglés John Blackthorne.

A ambos personajes los inspiran figuras históricas reales. El primero se basa en Tokugawa Ieyasu, el shōgun original, considerado además el principal unificador de la nación asiática. El segundo tiene su origen en el navegante William Addams, importante asesor de Tokugawa y el pionero de los británicos en esas tierras. La historia de Addams, por cierto, motivó al Team Ninja para crear al protagonista de Nioh (2017).

El enorme éxito de la novela propició la realización de una miniserie homónima en 1980, la cual contó con el entonces al alza Richard Chamberlain y Toshirō Mifune (actor fetiche del legendario realizador Akira Kurosawa) en los roles estelares. La referida producción también gozó de aceptación entre la audiencia, los críticos y los certámenes que confieren premios. En Cuba obtuvo, igualmente, notable popularidad durante la década de los ochenta.

En 2018, la cadena norteamericana FX (Fargo, American Horror Story, Sons of Anarchy, The Americans y un largo etcétera) anunció una nueva adaptación televisiva. La serie inició su producción con un equipo diferente. Y el rodaje, comenzado en marzo de 2019, la empresa lo detuvo, al considerar que no se cumplían los estándares de calidad deseados. Interrupciones semejantes anuncian, casi siempre en el giro, la gestión y estreno ulterior de un producto fallido, aunque no sería este el caso.

Al frenarse, el proyectó pasó entonces a manos de Justin Marks y de su esposa, Rachel Kondo. Luego de intensos procesos de escritura, filmación, posproducción y marketing, el 27 de febrero de 2024, Shōgun, la serie más costosa en la historia de FX, tuvo su premier. Y este 23 de abril, tras diez capítulos motivadores de fervorosos encomios a nivel mundial, finalizó.

La llegada del anjin

Japón, 1600. Una nación cuyo único contacto hasta ese momento con Occidente ocurría a través del imperio portugués. La relación le reportaba vastos beneficios comerciales a los lusos, quienes además habían conseguido inculcarle el catolicismo a buena parte de los campesinos locales. Por nada del mundo querían que sus enemigos protestantes supieran de tan provechosa unión.

A la sazón, un barco holandés, el Erasmus, aparece ante las costas de la tierra que ellos controlaban. Las fuerzas del lugar capturan a los pocos sobrevivientes de una tripulación diezmada por la sed, el hambre y las enfermedades. Uno de ellos es John Blackthorne, piloto británico (el término anjin sirve en japonés para designar tal función) del navío.

El timonel corre con mejor suerte que el resto de compañeros (en especial de uno hervido vivo), aunque así y todo termina viéndose envuelto en la disputa entre los cinco daimyō, quienes debían controlar el poder luego del fallecimiento del taikō (título dado al máximo regente cuando procede de una familia humilde y, por tanto, no puede ser nombrado shōgun) y hasta que su heredero, apenas un niño, alcanzara la mayoría de edad.

Uno de ellos, Yoshii Toranaga, ve en el extranjero —protestante y enemigo de la rama del cristianismo imperante en Japón— a un activo mediante el cual dividir la alianza en contra suya de sus cuatro oponentes, dos de ellos convertidos a la fe católica. De a poco Blackthorne irá demostrando su valía, hasta convertirse en pieza clave dentro del clan de Toranaga.

Cosmo Jarvis, la nota discordante del elenco

Cosmo Jarvis hace lo que puede, que no es mucho, como John Blackthorne.

Un espectador cualquiera, a lo largo del visionado de Shōgun, podría sostener perfectamente el siguiente monólogo interior. “¿Por qué el anjin, uno de los dos personajes de mayor peso, es el más plano y menos interesante de la serie? Con Toranaga ocurre todo lo contrario, al igual que con Mariko, la tercera en importancia. El personaje de Yabushige te impacta desde el primer instante. E incluso Kiku, una secundaria, consigue mostrarse tan atrapante en cada una de las escenas que tiene. De ellos quisiera conocer su vida al completo…”.

Tal pensamiento lo sustenta el sólido trabajo actoral de Hiroyuki Sanada (al fin tenemos una prueba irrefutable de que no es el único intérprete existente en Japón; la teoría conspiratoria logró desmontarse), Anna Sawai, Tadanobu Asano y Yuka Kouri en los roles citados previamente. No así en el caso del John Blackthorne de Cosmo Jarvis.

No deja de ser cierto que el mismo papel al cual intenta darle vida obliga al intérprete a mostrarse desubicado e inexpresivo en varias ocasiones. A cualquier persona en una tierra desconocida, impactada ante el choque cultural y donde le hablan en una lengua de la cual no entiende ni una mísera palabra, le pasaría lo mismo. El problema no radica ahí, sino en los momentos de mayor carga dramática, ya libre de lo anterior. Estos dejan en evidencia las limitadas dotes histriónicas de Jarvis. Cuesta imaginarlo de primera, segunda o hasta tercera opción del casting.

Hay elementos fallidos relacionados consigo que no dependen tanto de la interpretación, reiteramos monocorde, como de la hilatura dramatúrgica del material y de ciertas singularidades (por no decirle caprichos) narrativas. Una de ellas, la autoproposición del inglés para “ser el segundo”, o sea cortarle la cabeza a Mariko luego del anunciado y no gestado seppuku —o harakiri: ritual de suicidio japonés por desentrañamientode su amada. Amada, dicho sea de paso, con la que el personaje del extranjero no encuentra (y esto no solo es culpa del intérprete estadounidense, sino además de la evolución del guion) ese empaste, química o conexión tan necesarios en los relatos de trasfondo romántico.

Lujo técnico

Escena de la serie.

Buena parte de los diálogos de Shōgun son en japonés, muestra fehaciente de lo cuidada que está en materia de rigor histórico. No obstante, los seguidores de la fidelidad extrema deberán pasar por alto el escuchar a los personajes comunicarse también en inglés, lo cual en el contexto de la ficción y en el real de la época resulta en realidad portugués. Algunos tímidos “senhor” en los compases iniciales así lo indican.

Donde no hay nada que pasar por alto, puesto que el apartado solo puede calificarse de magistral, es en lo técnico. En la fotografía, sin ir más lejos, encontramos uno de los puntos más impresionantes. Especial destaque para la primorosa observancia de las brumas de los bosques y el embrujo cromático de los ocasos y amaneceres.

La producción utiliza una paleta de colores que refleja la riqueza cultural del Japón feudal y ayuda a establecer el tono de cada escena. La iluminación juega un papel crucial, con un equilibrio entre sombras y luz natural, el cual dota de profundidad y realismo a los entornos. De igual forma, la composición de los planos está meticulosamente configurada.

La ambientación constituye otro aspecto donde la serie brilla. Las localizaciones fueron construidas con una obsesiva atención al detalle, desde los interiores ornamentados de los palacios hasta los rústicos pueblos de campesinos. Los elementos de diseño, a la manera del vestuario y los decorados, resultan magníficos.

De igual relieve es el empleo de los efectos visuales, con el objetivo de crear un universo lo más creíble posible. Los prácticos incluyen maquillaje protésico y miniaturas precisas para las estructuras y paisajes. Y los digitales se emplean con moderación, mejorando lo que ya existe en lugar de crearlo desde cero, lo cual contribuye a potenciar la sensación de verosimilitud. Palabras de ponderación para las secuencias del terremoto y el rescate de Toranaga, sin nada que adeudarle al mejor cine catastrofista, y confirmadoras de los millones de dólares detrás del trabajo de FX.

Una cautivante banda sonora

Anna Sawai le da vida a Mariko.

La banda sonora de Shōgun resulta realmente cautivadora. Compuesta por Atticus Ross, Leopold Ross y Nick Chuba, la partitura se caracteriza por la diversidad de patrones sonoros que refuerzan el tono dramático y emocional de la obra.

Presente desde los mismos créditos iniciales, el soundtrack apela a reminiscencias melódicas de coloratura étnica, con énfasis en el reforzamiento de aires orientales, que en ocasiones suelen mixturarse con otros plenamente occidentales, lo cual contribuye al eclecticismo del conjunto.

En cualquier caso, dicho respaldo musical consigue fundirse de manera eficaz con la narración, en tanto constituye el complemento que explica o matiza, desde la urdimbre del sonido, las modulaciones de la trama y su tránsito del drama a la épica, de lo romántico a lo bélico, de lo bucólico a lo tronante.

Sus tres autores, no en balde reclamados por la cadena, cuentan con un atendible currículo, incluyente de filmes y series de peso, en especial Atticus Ross, multipremiado músico, compositor y productor británico.

Junto a Trent Reznor, Ross ha trabajado en cinco ocasiones para uno de los grandes del cine norteamericano, David Fincher: The Social Network (2010), The Girl with the Dragon Tattoo (2011), Gone Girl (2014), Mank (2020) y The Killer (2023). En sus créditos figuran igualmente colaboraciones con Michael Mann (Blackhat, 2015), Sam Mendes (Empire of Light, 2022) y Luca Guadagnino (Bones and All, 2022; Challengers, 2024), amén de otras incursiones cinematográficas y también dentro de la teleficción.

El diseño de sonido representa un ítem encantador en sí mismo. Ya sea el susurro del viento entre las hojas o el estruendo de una batalla, todo lo planearon con minuciosidad. La serie presenta un excelente uso del sonido espacial.

¿A la altura de Game of Thrones y Succession?

A partir de su estreno, la obra fue comparada, de inmediato, con la primera producción que viene a la mente al visionar algo similar: Game of Thrones (2011—2019). Si eludimos el componente fantástico, ausente por completo aquí, el núcleo de ambas producciones resulta el mismo: intrigas palaciegas, violencia, sexo (eso sí, mucho menos), reparto coral… Aunque, a fuer de sinceros, en su conjunto, y sin olvidar las incontestables virtudes antes expuestas, la de FX queda por debajo de las mejores temporadas de la creación de David Benioff y D. B. Weiss, para HBO.

Los propios realizadores, buscándose méritos que no le corresponden, también han querido equipararla a Succession (2018—2023) en determinadas entrevistas. ¿La razón esgrimida?: el valor concedido a los diálogos en el decurso de la trama. Empero, la magnum opus de Jesse Armstrong, cuyo último capítulo despedimos con dolor el 28 de mayo de 2023, pertenece a una dimensión cualitativamente superior. Ahí no llega Shōgun.

Futuro incierto

Desde el 27 de febrero, la obra cosechó abrumadoras cifras de audiencia (líder mundial en su semana de estreno; nueve millones de espectadores solo en los primeros seis días) y los aplausos de gran parte de los críticos de medios especializados. Tales logros le garantizarían la renovación a cualquier obra televisiva. Mas, la ficción fue concebida como una miniserie. O al menos es cuanto se maneja hasta ahora. En una entrevista junto a Rachel Kondo en The Hollywood Reporter, Justin Marks habló acerca de una hipotética segunda temporada. “No lo sé. Siempre he dicho que queríamos llevar a los espectadores a la misma página de los lectores del libro y tengo la esperanza de que ahora lo estén, pues ambas historias concluyen en el mismo punto”, explicaba el artista, quien añadía: “Creo que si pudiéramos encontrar una buena forma de seguir la historia estaríamos abiertos a ello. Pero necesitaríamos una buena hoja de ruta y también comprobar si la gente quiere más”.

El entrevistador le replicó exponiéndole que lo del público equivalía a un sí, pero Marks rebajó la euforia. “No es fácil hacer una hoja de ruta igual a la de Clavell. Es probable que por eso no concibiera una secuela y se enfrascara en otros proyectos literarios. Sabía la dificultad de lo que había logrado. Así que está difícil”.

En resumen, los creadores no descartan una segunda temporada, aunque nada se sabe. El propósito inicial era adaptar la novela. Al no tenerla de referencia para continuar, deberán generar sus propias ideas y asegurarse de que estas cumplan las expectativas, so caso de emprender la continuidad.

En lo personal, el cierre de la serie me supo a poco, a muñón de sí misma que precisaba determinada concreción o mayor entidad definidora. Lo toman literal del libro y se siente mucho más acorde a una narración de mil páginas y pico que a otra de diez horas de video.

Recomendación

Vamos directo al grano. No obstante sus valladares, en este texto consignados, FX firmó con Shōgun una epopeya histórica impresionante en lo visual, de sostenido ritmo dramático y de exquisitez en ciertos apartados técnicos, la cual mantendrá involucrado al espectador a lo largo de diez episodios llenos de ambición. Intriga, samuráis, katanas, harakiris y japoneses enojados. ¿Qué más se puede pedir? No deje de verla.

Ficha Técnica

🎬 Título: Shōgun (Serie de TV)
⭐️ Calificación: 9.4/10 (3800 votos)
📅 Año: 2024
⏳ Duración: 60 min.
🗺 País: Estados Unidos
👤 Dirección: Justin Marks (Creador), Rachel Kondo (Creadora), Fred Toye, Charlotte Brändström, Jonathan van Tulleken, Takeshi Fukunaga, Hiromi Kamata, Emmanuel Osei-Kuffour
✍️ Guion: Shannon Goss, Rachel Kondo, Matt Lambert, Justin Marks
🎵 Música: Nick Chuba, Atticus Ross, Leopold Ross
📷 Fotografía: Sam McCurdy, Marc Laliberte Else, Christopher Ross, Aril Wretblad
👥 Reparto: Hiroyuki Sanada, Cosmo Jarvis, Anna Sawai, Tadanobu Asano, Yûki Kedôin, Eushin Lee
🏢 Productora: DNA Films, FX Productions, Michael De Luca Productions.Distribuidora: FX Network, Hulu, Disney+, Star+
🔰 Género: Serie de TV. Aventuras. Drama. Intriga | Japón feudal. Siglo XVII. Miniserie de TV

En Picta

Autor

  • Julio Marcial Martínez Hidalgo

    Completó The Witcher 3 en cámara lenta y su partida en Red Dead Redemption 2 parecía una presentación de PowerPoint. Semejantes logros le abrieron las puertas de Guinness World Records, en la sección de videojuegos, la gran pasión de este hombre. También devora libros, películas y series. Licenciado en Gestión Sociocultural para el desarrollo en la Universidad de Cienfuegos.

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