La saga Onimusha, nacida en la era de PlayStation 2, regresa con una propuesta que mezcla tradición y modernidad. En Way of the Sword, el jugador encarna a Miyamoto Musashi en una línea temporal alternativa donde los oni y los Genma amenazan Kioto. El guantelete especial que porta Musashi no solo le otorga habilidades únicas, sino que también sirve como vínculo con una misteriosa mujer espiritual que guía su destino.
Jugabilidad y mecánicas
El título se presenta como un RPG de acción en tercera persona, con exploración lineal pero caminos alternativos para hallar tesoros y rescatar ciudadanos. El guantelete permite absorber orbes oni que restauran salud, resistencia o potencian habilidades.
- Sistema de resistencia: similar a Dark Souls, tanto enemigos como el protagonista pierden resistencia al ser contrarrestados.
- Parry y contraataques: fundamentales en combates contra jefes, aunque difíciles de ejecutar con precisión.
- Armas básicas: espada para ataques cuerpo a cuerpo y arco para ataques a distancia.
- Objetos de apoyo: asignados al mando direccional para recuperar salud y resistencia en plena batalla.
Jefes memorables
Las peleas contra jefes son el punto más destacado:
- Daidara, un tanque enorme.
- Rasho-gan, un asesino frenético.
- Otros enemigos que distorsionan emociones humanas para provocar atrocidades.
Cada jefe posee fases múltiples, ataques veloces y mecánicas de absorción de orbes que los vuelven más poderosos. Los combates incluyen eventos de tiempo rápido (QTE) para ejecutar remates espectaculares.
Entre batallas y exploración
Fuera de los enfrentamientos principales, Musashi investiga sucesos relacionados con los oni en Kioto. Aunque estas misiones secundarias aportan contexto, pueden resultar repetitivas al limitarse a eliminar enemigos básicos. Sin embargo, los puzles secundarios y la narrativa cinematográfica mantienen el interés.
Onimusha: Way of the Sword combina gráficos deslumbrantes, combates intensos y un trasfondo oscuro que promete revitalizar la franquicia. Aunque algunos segmentos puedan sentirse lineales o repetitivos, las peleas contra jefes y la atmósfera cinematográfica lo convierten en un título que despierta optimismo entre los fans.
