Apple ha decidido dar un golpe de timón en su estrategia de inteligencia artificial. Tras años de retrasos, promesas incumplidas y una Siri cada vez más cuestionada, la compañía de Cupertino ha optado por una medida drástica: enviar a 200 ingenieros del equipo de Siri y Apple Intelligence a un “campamento” intensivo de varias semanas para ponerse al día en programación de herramientas de IA.

El retraso de Apple en la carrera de la IA
Mientras gigantes como Google, Microsoft y OpenAI marcan el ritmo de la innovación, Apple ha quedado rezagada. Su apuesta por Apple Intelligence llegó tarde: se anunció más de un año después del lanzamiento de ChatGPT y, desde entonces, ha estado marcada por retrasos, funciones que no llegaban a los dispositivos y hasta la retirada de vídeos promocionales que mostraban características inexistentes.
La situación llevó a Apple a buscar alianzas externas: primero con OpenAI, integrando ChatGPT en Siri, y más recientemente con Google, incorporando Gemini en sus modelos básicos. Aunque el usuario final apenas perciba la diferencia, para Apple supone un golpe a su orgullo y una dependencia de rivales directos.
El “campamento” de Siri
Según reveló The Information, el plan consiste en enviar a la mayoría del equipo de Siri a un curso intensivo de IA. El objetivo es acelerar el desarrollo de un asistente renovado que pueda competir con Google Assistant y otros rivales.
No obstante, unos 60 ingenieros permanecerán en sus puestos, trabajando en los laboratorios de Apple Intelligence para mantener el desarrollo activo. Otros 60 se dedicarán a evaluar el rendimiento del nuevo asistente, garantizando que cumpla los estándares de calidad y privacidad que Apple quiere imponer.
Reestructuración interna
La decisión no se limita a un curso de formación. Apple está reformulando su estructura de liderazgo en IA:
- Craig Federighi, director de ingeniería de software, asumió el vacío dejado por la marcha de John Giannandrea, antiguo responsable de estrategia de IA.
- Mike Rockwell, líder del equipo de Vision Pro, ahora dirige el proyecto de la nueva Siri.
La implicación de dos pesos pesados de la compañía refleja la importancia estratégica que Apple concede a este relanzamiento.
Privacidad como bandera
Uno de los pilares de Apple Intelligence es la privacidad. La compañía asegura haber construido una infraestructura en la nube específica para IA, con cifrado de extremo a extremo en el envío de datos. En los casos en que esto no sea posible, los datos se encriptarán para ocultar la identidad del usuario, incluso frente a los propios empleados de Apple.
Este enfoque busca diferenciar a la empresa de sus competidores, ofreciendo un asistente potente pero “invisible” para el usuario, como señaló Bob Borchers, vicepresidente de Marketing de Producto: “Para otros la IA es un destino, para nosotros debe ser invisible”.
La presión del mercado
El contexto no podría ser más desafiante. La IA avanza a gran velocidad en Estados Unidos, Europa y, especialmente, en China. Apple, pese a su éxito en hardware y su recuperación en el mercado chino, sigue sin voz ni voto en la conversación global sobre inteligencia artificial.
La urgencia es clara: Siri se ha convertido en el “patito feo” de la compañía, y su reputación necesita un giro radical.
Expectativas para la WWDC 2026
Todo apunta a que la nueva Siri será la protagonista de la próxima WWDC, que se celebrará del 8 al 12 de junio. Apple busca cerrar la brecha con la competencia y cumplir las ambiciones que presentó con Apple Intelligence.
El reto es mayúsculo: demostrar que puede recuperar terreno en la carrera tecnológica más importante de los últimos años. Si lo logra, Siri podría pasar de ser un asistente rezagado a convertirse en la pieza clave de la estrategia de Apple en inteligencia artificial.
